Luis Guillermo Pérez Casas

La masacre contra la Comunidad de Paz de “San José de Apartadó” y el asesinato sistemático de más de 300 de sus miembros

La masacre contra la Comunidad de Paz de San José de Apartadó

13/06/2025 Por Luis Guillermo Pérez Casas / Defensor de derechos humanos, promotor de la paz

La masacre contra la Comunidad de Paz de “San José de Apartadó” y el asesinato sistemático de más de 300 de sus miembros, frente a los cuales el Presidente @PetroGustavo ha presentado perdón en nombre del Estado, refleja la “democracia genocida”’que hace décadas ha denunciado el jesuita Javier Giraldo.

Conocí en 2004 a Luis Eduardo Guerra vocero de la Comunidad, en una gira que hacía por Europa, la Brigada XVII del Ejército la había convertido en objetivo militar, porque ejercían la resistencia civil contra todos los actores armados. Estaba en Bruselas en el segundo exilio y procurábamos con la Federación Internacional de Derechos Humanos que la Fiscalía de la Corte Penal Internacional abriera una indagación preliminar por crímenes de lesa humanidad en Colombia, para tales efectos hablamos con Luis Moreno Ocampo en Nueva York y la Haya en su condición de primer Fiscal de la CPI.

En octubre de 2004 logramos la primera visita de la Fiscalía de la CPI, escucharon a Luis Eduardo Guerra. Lejos estábamos de imaginar que unos meses después el terrorismo de Estado cobraría la vida de Luis Eduardo y de su familia.

El 21 de febrero de 2005 en pleno auge de la seguridad democrática, se realizó uno de los crímenes más abominables contra la Comunidad de Paz, se masacró a dos familias.
A Santiago un bebé de 21 meses, a Natalia de 5 años, a Deyner Andrés de 11 años, a Beyanira Aleiza una menor de edad se le torturó y se le asesinó. A los
padres de los niños, Luis Eduardo Guerra se le torturó hasta la muerte, igual con Alfonso Bolívar Tuberquia, Sandra Milena Muñoz y a Alejandro Pérez. No se usaron armas de fuego, las víctimas fueron torturadas y asesinadas a machete.

La masacre conmocionó al país y a la comunidad internacional. Álvaro Uribe Vélez culpó inmediatamente a las FARC, Francisco Santos, vicepresidente, se paseó en escenarios diplomáticos con un ex guerrillero que confirmaba la versión oficial “habían sido masacrados por las FARC porque Luis Eduardo Guerra y Alfonso Tuberquia eran guerrilleros que iban a desertar”.

La narrativa era maquiavélica, los dirigentes de la comunidad “eran guerrilleros que querían desertar” se justificaban la masacre, se desacreditaba a las FARC y se convertía a toda la Comunidad de Paz en objetivo militar.

La masacre fue perpetrada por oficiales, suboficiales y soldados de la Brigada XVII y paramilitares bajo el mando de Don Berna. El concierto para delinquir se extendió a la “Casa de Nari”, se amparó a los criminales, se desarrollaron estrategias de difamación contra la Comunidad de Paz y contra las FARC, se usó la diplomacia para mentir y a la prensa para encubrir.

Ya la comunidad había sufrido el asesinato sistemático de más de 170 de sus líderes desde su creación, pero no se había masacrado niños. Masacrando a los niños querían provocar el terror que desplazara a la Comunidad de Paz, que se desarticulara. La Comunidad decidió seguir resistiendo. He hablado en muchas regiones del mundo con profunda admiración de la capacidad de resistencia civil y de resiliencia de la Comunidad de Paz. El documental “Hasta la Última Piedra” testimonia la defensa de la dignidad humana, venciendo sobre el terror más allá de sus propias vidas.

Con el Padre Javier presentamos la primera denuncia con la FIDH ante la Fiscalía de la CPI, contra Uribe Vélez, Francisco Santos y la cúpula militar, como posibles determinadores de los hechos.

Por la masacre se condenó a una quincena de militares y paramilitares, pero no llegó a vincularse a la investigación a los determinadores principales.

Ante la matanza de las bananeras en 1928 citaba Gaitán “Porque o vosotros impartís justicia, justicia plena, contra los delincuentes de esta gran tragedia, o vosotros os haréis responsables de las consecuencias graves que para el país puedan desprenderse. Yo siempre he pensado que es una verdad profunda la del gran Komagnosi: allí donde falta la espada de la justicia vibra el puñal del asesino”.

Ver video


Comparte este valioso contenido
X: https://x.com/luisgperezcasas/status/1933651244410970523?s=48&t=nnS1ZOB3n2fUFgDlRCvEjw
Facebook: https://www.facebook.com/share/v/16WD9Kdi1R/?mibextid=wwXIfr

facebook
Twitter
Follow

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *