Sobreviviendo a la Covid-19 entre sueños y alucinaciones
Era una tarde fría de marzo de Me contagié con el virus de la Covid-19 hace más quince días, no había salido en semanas por precaución, he venido trabajando desde mi casa. Salí con las medidas de bioprotección necesarias un tapabocas, un gel y un frasquito de alcohol en mis bolsillos. En la medida que iba tocando puertas muy juiciosamente después utilizaba el gel e incluso el alcohol, así llegué a mi oficina que no visitaba en meses, miré al horizonte a través de la ventana unas pocas nubes perezosas se acostaban en el cielo como gozando de una hermosa mañana matutina. Revisé mi escritorio, tomé los libros algunos abiertos que había dejado de leer, respiré profundo mientras gozaba del silencio del pasillo y pensé que ya estábamos cerca del millón de personas contagiadas en el país por la pandemia y cerca de treinta mil muertos, entre ellos algunos conocidos.

