08/05/2025 Por Luis Guillermo Pérez Casas / Defensor de derechos humanos, promotor de la paz
La elección de Robert Francis Prevost como Papá, hoy León XIV, se asemeja de manera inversa a la elección de Karol Wojtyła, arzobispo de Cracovia, polaco, que jugó su rol en la desintegración de la URSS y en el ataque a la teología de la liberación y a las fuerzas progresistas de la iglesia católica. León XIV es también latinoamericano, su primer discurso llamando a la paz del mundo y de una iglesia a lado de los que sufren, nos permiten creer que será un apóstol de la paz y esperamos también de los derechos humanos. Que en el centro de sus preocupaciones esté también la persecución contra los millares de migrantes, en particular en su país natal, Estados Unidos. Que en su reivindicación de una iglesia al servicio de los que sufren, esté cercano al sufrimiento del pueblo palestino y condene el genocidio en Gaza. Que el legado del Papa Francisco perviva en su corazón y en sus acciones. La iglesia de Cristo no debe estar nunca más al servicio de los poderosos, sino de los desposeídos. Le deseamos el mayor de los éxitos en su papado y como Jefe de Estado del Vaticano para el bien de la humanidad toda, que su prédica sea escuchada y sus acciones valoradas y respetadas en todas las naciones y por todas las religiones, así como por los no creyentes.

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